octubre 14, 2026
Fíjate en lo que está funcionando: pruebas del progreso que ya estás logrando
By d.riveragomez@gmail.com
REVISTA TELLUMIND · DESARROLLO PERSONAL Y CRECIMIENTO DEL CARÁCTER
Ejemplo ilustrativo: A las 8:14 de la mañana del lunes, Marisol echó un vistazo a su lista y solo vio las dos tareas que no había terminado. Las siete tareas completadas parecían haberse vuelto invisibles en cuanto les pusieron una marca de verificación. Su cerebro, un auditor no remunerado con una resistencia impresionante, abrió una investigación sobre todo su carácter.
Muchas personas reflexivas se fijan más en lo que les falta que en lo que han avanzado. Nos damos cuenta de esa conversación incómoda, de la sesión de ejercicio que nos hemos saltado, de la propuesta que aún está pendiente de revisar y de ese hábito que seguimos sin mantener de forma constante. Esta atención puede ser útil. Pero también puede llevar a conclusiones erróneas cuando se descarta como irrelevante cualquier indicio de progreso.
La emoción positiva no es negación. Las investigaciones sobre la teoría de «ampliar y construir» sugieren que las emociones positivas pueden ampliar la atención y favorecer el desarrollo de recursos personales duraderos (Fredrickson, 2001). La conclusión práctica es sencilla: cuando nos damos cuenta de algo que realmente funciona, podemos ver más opciones de las que veríamos desde una actitud de carencia constante.
Usa un registro de evidencias
Prueba a llevar un registro semanal de evidencias con tres columnas breves. Primero, anota lo que ha mejorado, aunque sea un poco. Segundo, di qué te ha ayudado. Tercero, decide qué vas a repetir. Que las anotaciones se centren en el comportamiento: «Me tomé un respiro antes de responder», «Pedí una aclaración» o «Hice dos sesiones en las que me concentré». «Por fin soy increíble» es una frase muy emotiva, pero difícil de poner en práctica.
- ¿Qué te ha resultado más fácil, más claro, más tranquilo o más coherente?
- ¿Qué decisión, persona, límite, rutina o recurso te ayudó?
- ¿Qué es lo más pequeño que valdría la pena repetir la semana que viene?
Esta práctica no borra lo que queda por hacer. Lo que hace es situar lo que queda por hacer dentro de un panorama más amplio. Puedes decir: «Todavía tengo que arreglar esa conversación, pero la siguiente la gestioné con más paciencia». Ambas afirmaciones pueden ser ciertas. Una autoevaluación madura combina la responsabilidad con los hechos.
No cambies la meta a escondidas
A veces la gente menosprecia el progreso porque el listón cambia cada vez que se consigue algo. El primer objetivo era empezar. Una vez que empiezas, el objetivo pasa a ser una constancia impecable. Cuando ya eres constante, el objetivo se convierte en la excelencia visible. El crecimiento se convierte en una carrera en la que la meta tiene un coche muy rápido.
Elige el criterio de evaluación antes de que empiece la semana. Si el objetivo son tres paseos, entonces cuentan los tres. Si el objetivo es tener una conversación valiente, no la descartes solo porque te temblara la voz. Una evaluación honesta protege la motivación del perfeccionismo disfrazado de ambición.
Tellumind ayuda a la gente a convertir las ideas en comportamientos sostenibles. Antes de que acabe esta semana, anota tres ejemplos que demuestren que algo está funcionando, identifica qué ha contribuido a cada uno de ellos y elige una práctica para repetirla. El progreso merece atención, no porque el camino haya terminado, sino porque los ejemplos te enseñan cómo seguir adelante.
Referencias
- Fredrickson, B. L. (2001). The role of positive emotions in positive psychology: The broaden-and-build theory of positive emotions. American Psychologist, 56(3), 218-226. https://doi.org/10.1037/0003-066X.56.3.218
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