Saltar al contenido
Tellumind TELLUMIND
Back to Journal

octubre 11, 2026

Hay que aceptar la disidencia constructiva antes de que la decisión salga cara

By d.riveragomez@gmail.com

Tres compañeros de trabajo revisan información juntos en dos portátiles.

Imagina una reunión de proyecto en la que todo el mundo asiente con la cabeza ante la fecha límite. Después, tres personas te explican en privado por qué no va a funcionar. Las dudas ya estaban ahí durante la reunión; lo que no estaba tan claro era si se podía hablar de ellas. El consenso parecía perfecto hasta que empezó el trabajo.

La disidencia constructiva es ese desacuerdo que ayuda a un grupo a analizar supuestos, riesgos y alternativas. Puede resultar incómoda sin por ello ser irrespetuosa. Los líderes necesitan una forma de escucharla antes de que el silencio se confunda con compromiso.

La seguridad psicológica del equipo está relacionada con el comportamiento de aprendizaje (Edmondson, 1999). Esto nos lleva a una pregunta práctica sobre el liderazgo: ¿qué pasa aquí cuando alguien señala un punto débil en el plan elegido?

Haz que la invitación sea concreta

«¿Alguna duda?» puede pasar desapercibida en una reunión en la que ya se sabe lo que quiere el líder. Prueba con una pregunta más concreta: «¿Qué supuesto es el que tiene más probabilidades de fallar?» o «¿Qué haría que este plazo fuera poco realista?». Al definir la tarea, las discrepancias tienen un punto de partida útil.

  1. Explica qué temas están abiertos a debate y cuáles ya están decididos.
  2. Dales un rato para que apunten cualquier duda antes de que el grupo empiece a hablar.
  3. Pide pruebas, ejemplos y posibles alternativas.
  4. Anota la duda y explica cómo influye en la decisión final.

Escribir primero puede dar a la gente tiempo para ordenar sus ideas antes de que la voz más segura marque el rumbo. Ofrece un canal privado cuando el tema sea delicado, dejando claro que las cuestiones relacionadas con la seguridad o las conductas indebidas tienen sus propios canales de denuncia.

Haz que los desacuerdos vayan de la mano de la responsabilidad

Un empleado podría decir: «Con la plantilla actual, no queda tiempo para revisar la calidad». Una buena pregunta a seguir sería: «¿Qué cambio permitiría garantizar esa revisión?». Quizá haya que modificar el alcance, añadir otro recurso o ajustar los plazos. A veces, ninguna de esas opciones es posible; aun así, hay que tener en cuenta el riesgo.

Una vez tomada una decisión, hay que diferenciar entre seguir recopilando pruebas y volver a debatir una y otra vez el mismo tema. Explica quién decide cuándo la nueva información justifica una reconsideración y qué se espera que haga el equipo a continuación. Las discrepancias requieren un proceso, no una reunión interminable.

Presta atención a cómo reaccionas cuando una preocupación frena un plan que te importa. Un comentario sarcástico puede enseñar a los presentes más que un póster sobre la importancia de dar tu opinión. Agradece a la persona por sacar a la luz el riesgo y analiza el fondo del asunto.

Tellumind apoya las prácticas de liderazgo que combinan claridad, dignidad y responsabilidad. Antes de tomar tu próxima decisión importante, deja espacio para una objeción seria. El objetivo es un plan que el equipo haya analizado con honestidad, cuyos riesgos el equipo directivo pueda explicar y asumir.

Referencias

Edmondson, A. (1999). Psychological safety and learning behavior in work teams. Administrative Science Quarterly, 44(2), 350–383. https://doi.org/10.2307/2666999

Foto: Lyubomyr Reverchuk / Unsplash.